Pero no se quejan.
Porque saben que el dolor pasa.
El sudor se seca.
El cansancio termina.
Pero hay algo que nunca desaparecerá.
La satisfacción de haberlo logrado.
En sus cuerpos hay la misma cantidad de
músculos.
En sus venas hay la misma sangre.
Lo que los hace diferentes es su espíritu.
La determinación de alcanzar la cima
Una cima a la que no se llega superando
a los demás, sino superándose
a uno mismo.”